Califórnica
Este poema está inspirado en la canción Califórnica de la Gusana Cieg
La música sube y la noche en penumbra se enciende; en mi piel, tu silueta se esconde como el recuerdo de la unión de nuestros cuerpos. Bailas con el ritmo de la música, sin mirar al pasado, solo guiado por el humo y la pasión que se aviva cuando el ocaso deslumbra nuestros ojos.
Brillas como esa ciudad lejana cuando la luna saluda a las estrellas. Tu piel se vuelve mi deseo, aquel que es la promesa imposible. Nadie te cambia, ni te alcanza, porque eres el escenario donde mi alma baila y mi guitarra llora, porque soy tu condena.
Aun siendo el peligro, danzas en mi sombra, tan impecable, tan hermoso. Califórnica no es tu origen, es tu esencia: tan libre como las mariposas, tan peligroso como el fuego y tan hermoso como los tulipanes. Yo me quedo enredado en tu piel, abrazado a tu voz y enloquecido por tu brillo.