Color, sufrimiento e historia
Mi piel de la tierra se ha vestido con las marcas que el tiempo no ha de borrar; las cadenas, aunque rotas, yacen, pero quedó el eco del dolor y una memoria que guarda el corazón, que contiene los gritos de un pueblo que resistió las vicisitudes de un látigo que de su sangre se alimentaba.
El sol tostó el cabello, maltrató la piel; caminamos bajo el calor ardiente mientras ocultábamos el llanto en canciones al compás del ritmo emergente de nuestras entrañas, mientras que la historia, en silencio, escribía las vivencias de nuestras almas.
Hoy, nuestro color no es sombra del ayer ni tristeza del pasado abrumador; es raíz, es historia, dignidad y libertad, porque en cada mirada de un negro vive la llama interna de la fuerza de los ancestros y la luz eterna de una humanidad mixta.
Comments
No comments yet. Be the first to comment!