Dosis de un amor que no sana
Antes de continuar querido lector, quiero que sepas que este no es mi estilo de poema, fue creado ya que decidí navegar por otros estilos.
Estoy navegando entre el vicio y el alcohol, disolviendo en licor todo ese dolor que me causa esta gran desilusión. En cada dosis me consumo lento, pensando en tu ausencia y en tu mirada, aquella que el tiempo ha borrado.
Me hundo en las drogas para no pensarte, pero el humo que me rodea dibuja tu cara, piel y alma, recordándome que, aunque intente olvidar, seguirás presente, escondida en mis memorias, que han quedado solas.
El tiempo pasa y sigo aquí tirado, con cartas que escribí a tu nombre en mi mano y con músicas para callar aquellas voces en mi cabeza que relatan una y otra vez la misma historia. El reloj marca las 6:00 a. m.; ya es hora de despertar y fingir que todo está bien, cuando en realidad está mal.