Noche que Enciende mi Alma
En la melodía que acompaña la noche, tu nombre lo pronuncia el viento como aquel susurro que nadie escucha. Mi alma, aquella que creía solitaria y fría, quedó rendida ante la belleza de tus ojos y la dulzura de tu voz.
Eres aquel fuego que mis ojos nunca pensarían que podría apreciar, el vértigo que me deja sin latidos y me arrastra al abismo de la tentación. En ti encuentro el borde entre un deseo peligroso y el destino al que corro sin temor.
Si mi alma llegara a su fin mañana, bastaría con recordar el aroma de tu piel y tus ojos para mantener vivo mi caos. Porque amarte es la única forma de vivir en la oscuridad y seguir viendo el sol, aunque sus rayos ya no toquen mi piel, sino mi corazón, el cual susurra tu nombre y late por tu alma.