El remitente del abismo
Quisiera dejarte en el olvido, como carta que no llegó a su destino, arrancarte de mi corazón herido. Eres tú un desamor perdido, un daño colateral que me hizo vivir cohibido, y yo un tonto por morir en este amor sin sentido.
Ponzoña tirana, abre la puerta y sigue tu destino, no soy razón para estar aquí en la oscuridad conmigo. Pero este lugar incesante y vacío se ha vuelto mi regazo, incluso cuando del siguiente vuelo me atraso. Estoy escribiendo sin castigo, esperando mi libertad. Trago amargo, cede tu asiento al alivio y deja que sea mi amigo.
Fallezco en mi silencio, en la melancolía lúgubre; es la serendipia de mi alma al mirar a mi lado y no ver a nadie sentado. Di "adiós" cuando yo esté dormido y bésame en los sueños; en el abismo estaré ahí parado, esperándote como la carta que nunca llegó, como el amor que nunca su palabra cumplió.
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