Las Ruinas de un Amor Perdido
En el eterno abismo de mi pecho se esconde mi alma, cuyo corazón, herido por falsas promesas de amor, yace rodeado de oscuridad y voces que oprimen sus fuerzas y encadenan sus manos a un pasado que me acecha, para arrojarme al olvido de los ojos en los que un día mi mirada se reflejaba.
Las rosas ya se han marchitado, la última señal que indicaba que en ti una pequeña parte de mí vivía. Las cartas guardan las letras que me pertenecieron, pero ahora tus labios tienen un nuevo dueño, el cual es la razón de la envidia que habita en mis pensamientos ambiguos; toma tu mano, tu piel y tu ser. Es el nuevo amor al que quieres pertenecer.
Aunque estoy en el abismo, en la oscuridad perpetua, te sigo añorando como en tiempos antaños, donde el rojo dominaba nuestra existencia compartida, siendo nosotros dos ante un destino incierto que terminó cerrando el libro frenéticamente, sin dejarme despedirme de quien fue mi más grande amor.
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